Voy saliendo, despacio
y entro, lentamente
en un estado distinto.
Comenzando, cuento
que es lo que más tenía ganas.
No voy a explicarlo.
Primavera de amateur,
estrenando gramática.
A marzo, insolente!
No te escucho,
¿Qué me estás diciendo?
Y no te entiendo, ni prentedas
entenderme a mi,
pues no voy diagramarte
mis martes y jueves,
mis días grises,
las perdices que lloré
los errores que no quisiera
cometer, al detallarte
mi agenda, mi lunes
mis noches, mis sueños...
En el tiempo, deslizo
sobre el agua que despacio
llueve y moja el suelo
Garúa, el rocío me atrapa
y ya no existe el espacio.
Estoy flotando, mientras vuelo
revuelvo, estos escritos,
estas notas azules,
y no siento la presión....
no siento nada, y vivo.
Así funciona.
Con mi anarquía,
fuera de tu hegemonía.
Ni sé si funciona...
pero tu reinado me agobia.
Y yo que creía que,
cuando escribía...
Sabía que me olvidaba,
y padecía encontrar
el recuerdo que se esfumó.
No sé quién empieza,
sé quién termina.
Y lo detesto.
Por que tu sol,
me asola...
y ya no quiero más claves
de Sol, ni de Fa.
Dame, algo distinto de ti.
Tu quinta y tu séptima,
Ya estoy adentro...
Y esta vez, lo sé.
No va a ser imposible
continuar aquí.
miércoles, 27 de enero de 2010
lunes, 25 de enero de 2010
Solfeo
Intro
El herbaje, conjuro inevitable
embriaga la insensatez
la corroe hasta su diente mas fuerte.
La rompe, desamarra, le corta los pies.
Le resta, lo que la interpretacion le suma
Y divide, en uno reino mas, un reino más.
I
Quebrarte y apedrearte,
rasguñarte
tu latido incesante,
destronarme en la creciente,
y esta lluvia que cae sobre mis arrugas.
Rasgar tu superficie,
mapa político de mi vida
Destruir tu voz.
Bailar, con tu son
de fondo, alcanfor
florecer, por tu agua
y sin tu sed.
II
Otra vez en el espejo,
tu vitreaux en mis ojos
timonel de la mirada,
sentir la miseria detrás.
Y tu que no vacilas en tu paso
haciéndote presente en mis yerros
y tu que no dejas una hendidura
¿Por dónde me meteré?
que si me abrís las ventanas
me caigo por el otro lado
Y otra vez, volverte a empezar.
III
Práctico, ensayo, rescribo.
Recito, estudio, rejunto.
Atiendo, no entiendo....
¿Por que, sin palabras
me quedo, sino es por ti?
Porque es por ti que me quedo
sin palabras y de nuevo,
no sé como partirte y
de tu baúl, sacar mis letras.
Los dedos que le dan cuerda
a mi cajita musical...
Fin
Cuando la salida, está en tu reino.
Cuando la entrada, es la perdición.
Cuando perder... es la única salida.
El herbaje, conjuro inevitable
embriaga la insensatez
la corroe hasta su diente mas fuerte.
La rompe, desamarra, le corta los pies.
Le resta, lo que la interpretacion le suma
Y divide, en uno reino mas, un reino más.
I
Quebrarte y apedrearte,
rasguñarte
tu latido incesante,
destronarme en la creciente,
y esta lluvia que cae sobre mis arrugas.
Rasgar tu superficie,
mapa político de mi vida
Destruir tu voz.
Bailar, con tu son
de fondo, alcanfor
florecer, por tu agua
y sin tu sed.
II
Otra vez en el espejo,
tu vitreaux en mis ojos
timonel de la mirada,
sentir la miseria detrás.
Y tu que no vacilas en tu paso
haciéndote presente en mis yerros
y tu que no dejas una hendidura
¿Por dónde me meteré?
que si me abrís las ventanas
me caigo por el otro lado
Y otra vez, volverte a empezar.
III
Práctico, ensayo, rescribo.
Recito, estudio, rejunto.
Atiendo, no entiendo....
¿Por que, sin palabras
me quedo, sino es por ti?
Porque es por ti que me quedo
sin palabras y de nuevo,
no sé como partirte y
de tu baúl, sacar mis letras.
Los dedos que le dan cuerda
a mi cajita musical...
Fin
Cuando la salida, está en tu reino.
Cuando la entrada, es la perdición.
Cuando perder... es la única salida.
sábado, 23 de enero de 2010
Solstar
Vertiginosamente entiendo que es imposible, desde ya.
en ligero declive, me olvido y sueño,
como imposible, soñar. Entonces, me adormezco
y allí no hay lugar para amarrar.
Como siempre lo supe, nunca lo sentí.
Esquivándole al tacto, huyendo a su suavidad.
Renovando ilusiones que vuelven a caer.
Parece apróposito que sólo allí pueda subsistir.
Y vivir, tan imposible, que quiero partir.
que me lleves allí, donde nunca fui.
Que me cuides a mi, sobre todo de mi.
Romper la distancia y dejarme anudar.
Comprendo, quizás demasiado pronto
que hasta aquí llegué y no sé cómo seguir
que estoy perdida, sucia y muda
que tengo miedo y no puedo gritar.
que mi sensibilidad me da asco,
y no hay con quien compartir
el papeleo que releo, y empecé a escribir
sobre este viaje cuando elegí partir.
Contarle al mundo más que billetes
y recorrer sus millas, mas que atravesar su cielo
es lo que más quiero yo.
Dejarme de mariconeadas,
de vueltas absurdar y miradas furtivas,
para finalmente, partir a ti.
en ligero declive, me olvido y sueño,
como imposible, soñar. Entonces, me adormezco
y allí no hay lugar para amarrar.
Como siempre lo supe, nunca lo sentí.
Esquivándole al tacto, huyendo a su suavidad.
Renovando ilusiones que vuelven a caer.
Parece apróposito que sólo allí pueda subsistir.
Y vivir, tan imposible, que quiero partir.
que me lleves allí, donde nunca fui.
Que me cuides a mi, sobre todo de mi.
Romper la distancia y dejarme anudar.
Comprendo, quizás demasiado pronto
que hasta aquí llegué y no sé cómo seguir
que estoy perdida, sucia y muda
que tengo miedo y no puedo gritar.
que mi sensibilidad me da asco,
y no hay con quien compartir
el papeleo que releo, y empecé a escribir
sobre este viaje cuando elegí partir.
Contarle al mundo más que billetes
y recorrer sus millas, mas que atravesar su cielo
es lo que más quiero yo.
Dejarme de mariconeadas,
de vueltas absurdar y miradas furtivas,
para finalmente, partir a ti.
miércoles, 20 de enero de 2010
Luz verdeagua
Sin exagerar, no comprendí qué hacía allí. No alcancé a prestar atención y ya estaba ante mi. Frenó su vuelvo fosforescente y parpadeó: nunca había visto una luciérnaga y fue sorprendente. Y después volar, entre la luz y la oscuridad, sobre los peldaños de las imágenes que se impregnaban en la memoria de un modo impenetrable.
En el compendio de este viaje, me reservo lo que sólo sentí y no puedo describir. Cada vez se ponía mejor; por momentos "dejá vu", por instantes renovación y a cada paso, un latido más y un cambio menos.
La suerte está echada. Le ganamos a la vorágine y esas luces mundanas, se volvieron senderos en la sombra, bichitos-faroles que imitaban a los ovnis, cristales que decoraban con fulgencia la tierra con estrellas destellantes. Aunque quise tomarle una fotografía se escapó, no hay manera de atrapar el momento en que la tierra destrona al sol...
Por lo demás, la unicidad, bastión de mi decoro racional. Me trajé de allí una tonada renga y varias palabras mal usadas, la última vez vi brillar en la noche la música que decoraba el silencio. Hoy en baires, festejo con familia, duermo con mi gata y espero la espera de un concierto español. De punta a punta, fue hoy uno de los mejores días de mi vida.
En el compendio de este viaje, me reservo lo que sólo sentí y no puedo describir. Cada vez se ponía mejor; por momentos "dejá vu", por instantes renovación y a cada paso, un latido más y un cambio menos.
La suerte está echada. Le ganamos a la vorágine y esas luces mundanas, se volvieron senderos en la sombra, bichitos-faroles que imitaban a los ovnis, cristales que decoraban con fulgencia la tierra con estrellas destellantes. Aunque quise tomarle una fotografía se escapó, no hay manera de atrapar el momento en que la tierra destrona al sol...
Por lo demás, la unicidad, bastión de mi decoro racional. Me trajé de allí una tonada renga y varias palabras mal usadas, la última vez vi brillar en la noche la música que decoraba el silencio. Hoy en baires, festejo con familia, duermo con mi gata y espero la espera de un concierto español. De punta a punta, fue hoy uno de los mejores días de mi vida.
sábado, 19 de diciembre de 2009
Caracol-a
Y hasta que empiezo,
si me dejan, estas palabras.
tardan en llegar al puerto
de mis ansias por navegar.
Costas que no conozco,
quisiera arribar y nunca
termino de llegar.
A tal punto se enfilan,
que no logro afilarlas
ágiles, ordenan
con sincretismo,
lo insulso que se puede decir.
Escatiman mi inspiración,
aspiran la ilusión.
Insultan,
y lo que callan, resguardan.
No vienen a contarme
aquello que no sé
y repiten la misma cantinela.
Repito, que repiten.
Tantas vueltas para salir...
Caracola, casa-caparazón
mareas entre vuelta y vuelta
nauseabundo, si mi pierdo
el tiempo de la salida,
porque ya entré y
me enredé.
Hierve, si me quedo
Duele si me voy.
Me quede donde me quede
tu caracola, me atrapa
y yo me dejo cazar
como presa del juego
del que tal vez, no quiera escapar.
Y cortar,
cuando no haya vacante
para tu canción.
Y correr,
cuando me sude la sien
y hierva el sudor.
Parar.
Cuando como ahora,
sea tiempo de esperar.
Esperar.
Por lo que tardas en venir.
Un día me invitaras a salir de aquí.
Viajar... sin caracola,
no sé que será de mi.
si me dejan, estas palabras.
tardan en llegar al puerto
de mis ansias por navegar.
Costas que no conozco,
quisiera arribar y nunca
termino de llegar.
A tal punto se enfilan,
que no logro afilarlas
ágiles, ordenan
con sincretismo,
lo insulso que se puede decir.
Escatiman mi inspiración,
aspiran la ilusión.
Insultan,
y lo que callan, resguardan.
No vienen a contarme
aquello que no sé
y repiten la misma cantinela.
Repito, que repiten.
Tantas vueltas para salir...
Caracola, casa-caparazón
mareas entre vuelta y vuelta
nauseabundo, si mi pierdo
el tiempo de la salida,
porque ya entré y
me enredé.
Hierve, si me quedo
Duele si me voy.
Me quede donde me quede
tu caracola, me atrapa
y yo me dejo cazar
como presa del juego
del que tal vez, no quiera escapar.
Y cortar,
cuando no haya vacante
para tu canción.
Y correr,
cuando me sude la sien
y hierva el sudor.
Parar.
Cuando como ahora,
sea tiempo de esperar.
Esperar.
Por lo que tardas en venir.
Un día me invitaras a salir de aquí.
Viajar... sin caracola,
no sé que será de mi.
lunes, 14 de diciembre de 2009
Saturación Precoz
Cómo explicarle a las tripas que se retuercen
que aunque se mezclen y deshagan eternamente
las espinas seguirán clavándose y cada vez, peor.
Y frenarlas, para que aspiren y sientan.
¿Qué otra forma de admirar los patético?
Mi hogar se oscurece, sin el aura de la osadía.
Fugarse, cuando no quedan alternativas,
encerrarse en la cárcel poderosa de la mente.
Salir y cambiar,
hacer oídos sordos al desaliento.
Aquel árbol torcido, no cambiará de lugar
y un bosque entero está a la espera
de dejemos de rendirle ritual.
En este salón,
si bailamos ¿De quién es lo que sobra?
Me pregunto... -cagamos-
cómo salir, estirarme sin que me persiga.
espero no perecer con tanto otoño alrededor.
Vos sos tierra,
yo necesito aire.
Dejame partir(te)
Say no more.
que aunque se mezclen y deshagan eternamente
las espinas seguirán clavándose y cada vez, peor.
Y frenarlas, para que aspiren y sientan.
¿Qué otra forma de admirar los patético?
Mi hogar se oscurece, sin el aura de la osadía.
Fugarse, cuando no quedan alternativas,
encerrarse en la cárcel poderosa de la mente.
Salir y cambiar,
hacer oídos sordos al desaliento.
Aquel árbol torcido, no cambiará de lugar
y un bosque entero está a la espera
de dejemos de rendirle ritual.
En este salón,
si bailamos ¿De quién es lo que sobra?
Me pregunto... -cagamos-
cómo salir, estirarme sin que me persiga.
espero no perecer con tanto otoño alrededor.
Vos sos tierra,
yo necesito aire.
Dejame partir(te)
Say no more.
jueves, 10 de diciembre de 2009
Azardeter
Ahora que no me pregunto,
por no complicar, no pregunto.
Sospecho, que imposible
darle ventaja, a él
que siempre se me adelanta.
Detrás, dirige el zeppelin
de mis sueños y pesadillas
de mis noches astillas
premoniciones que
exhibe y hay que saber leer.
Me casó, dejándome en las sombras
de las viscocidad y el moho.
Postergo, entonces, lo que en serio
debería ser enfrentarte.
¿Cómo alumbrar la oscuridad?
Si tengo miedo de encontrarte...
Cuando te cruzo, esquivo
mi cuerpo y mis ojos
no miro, donde es silencio.
No puedo decir, que
no estás aquí golpeando parejo.
Tampoco negar,
y lo admito.
Sin embargo,
no puedo hallar
esa forma irregular
que adormezca mi furor
acobije mi temor...
Me alegro, que por esta senda
en la cual te cruzo,
me vengas a encontrar.
Me alejo, porque esta senda
está muy lejos de aquella
que mientras camino
desde aquí anhelo.
Deseo y tengo miedo
de que un día
se encuentren en nuestros pasos.
por no complicar, no pregunto.
Sospecho, que imposible
darle ventaja, a él
que siempre se me adelanta.
Detrás, dirige el zeppelin
de mis sueños y pesadillas
de mis noches astillas
premoniciones que
exhibe y hay que saber leer.
Me casó, dejándome en las sombras
de las viscocidad y el moho.
Postergo, entonces, lo que en serio
debería ser enfrentarte.
¿Cómo alumbrar la oscuridad?
Si tengo miedo de encontrarte...
Cuando te cruzo, esquivo
mi cuerpo y mis ojos
no miro, donde es silencio.
No puedo decir, que
no estás aquí golpeando parejo.
Tampoco negar,
y lo admito.
Sin embargo,
no puedo hallar
esa forma irregular
que adormezca mi furor
acobije mi temor...
Me alegro, que por esta senda
en la cual te cruzo,
me vengas a encontrar.
Me alejo, porque esta senda
está muy lejos de aquella
que mientras camino
desde aquí anhelo.
Deseo y tengo miedo
de que un día
se encuentren en nuestros pasos.
domingo, 15 de noviembre de 2009
Simplicando
Somos como espejismos, estamos
como sombras, caminamos
como pájaros, volamos.
Diría, para quebrar
el silencio, hablaría para
diluir el tezón que gobierna.
Y que si despliego papeles,
si enlazo fonemas,
si pego y pongo,
saco y copio.
¿qué digo, si digo?
Siempre yo, y cuando
menos yo, más yo.
Fuera de la medida
hay una obra distinta
que está sonando,
actuando, cuando
de vez en vez.
Simplico,
no puedo más, hoy
deformar.
como sombras, caminamos
como pájaros, volamos.
Diría, para quebrar
el silencio, hablaría para
diluir el tezón que gobierna.
Y que si despliego papeles,
si enlazo fonemas,
si pego y pongo,
saco y copio.
¿qué digo, si digo?
Siempre yo, y cuando
menos yo, más yo.
Fuera de la medida
hay una obra distinta
que está sonando,
actuando, cuando
de vez en vez.
Simplico,
no puedo más, hoy
deformar.
jueves, 12 de noviembre de 2009
Sobre la más generalizada degradación de la vida amoroso en el macho
Ahí van por separado
codeándose sin anudarse,
como ríos paralelos
compiten por la corriente.
Que sí, que no.
Que viene y va.
Porque hay uno,
no puede estar el otro.
So, pretexto, el dique.
y fluye entonces,
a desmadre la pasión,
sin encuadre la pulsión.
Y ahí, donde andarían juntos
las Susanitas y los Don Juanes,
sólo encuentro fantasmas
azotados de masoquista reicidente.
Para responder, en ese lugar que
el amor no puede cubrir del
maldita carencia, puta falencia
la de mi psiquis imperfecta.
No quiero ser,
no quiero que seas,
no quiero no quiero no quiero
El goce del Otro, no es signo de amor.
Y yo sólo quiero desear...
donde haya amor.
codeándose sin anudarse,
como ríos paralelos
compiten por la corriente.
Que sí, que no.
Que viene y va.
Porque hay uno,
no puede estar el otro.
So, pretexto, el dique.
y fluye entonces,
a desmadre la pasión,
sin encuadre la pulsión.
Y ahí, donde andarían juntos
las Susanitas y los Don Juanes,
sólo encuentro fantasmas
azotados de masoquista reicidente.
Para responder, en ese lugar que
el amor no puede cubrir del
maldita carencia, puta falencia
la de mi psiquis imperfecta.
No quiero ser,
no quiero que seas,
no quiero no quiero no quiero
El goce del Otro, no es signo de amor.
Y yo sólo quiero desear...
donde haya amor.
lunes, 2 de noviembre de 2009
Ensayo de amor
A la espera y en el respeto
por la espera.
A la izquierda y a la derecha
dejándose bailar.
Te invito una copla,
me regalás dos metáforas.
Una forma de ser tan parcial
un andar circunstancial.
No sé cómo allí has llegado
si es que llegué, y no juntos
pero nos miramos al costado
ahí estás caminando.
No importa más que en la cama
si más adelante o más atrás.
Aquí vamos, riéndonos a la par
el dos, un lugar donde armar.
Me tomás la mano,
me llevás a andar.
Frenás, te invito a cantar.
Y bailamos, aun a distinto compás.
Pero si es correcto
simplemente aquí vamos.
Giro hacia allá.
Miro y hablo. Te amo.
Allí te vas, aquí me voy
así me amás, así estoy yo sin ti.
Volviéndote a encontrar,
en esta forma de amar.
por la espera.
A la izquierda y a la derecha
dejándose bailar.
Te invito una copla,
me regalás dos metáforas.
Una forma de ser tan parcial
un andar circunstancial.
No sé cómo allí has llegado
si es que llegué, y no juntos
pero nos miramos al costado
ahí estás caminando.
No importa más que en la cama
si más adelante o más atrás.
Aquí vamos, riéndonos a la par
el dos, un lugar donde armar.
Me tomás la mano,
me llevás a andar.
Frenás, te invito a cantar.
Y bailamos, aun a distinto compás.
Pero si es correcto
simplemente aquí vamos.
Giro hacia allá.
Miro y hablo. Te amo.
Allí te vas, aquí me voy
así me amás, así estoy yo sin ti.
Volviéndote a encontrar,
en esta forma de amar.
martes, 20 de octubre de 2009
Deseo de Deseo
Acaso yo esperaba, por si un ocaso
terminaba con el caso trillado.
Pero, no hacía más que esperar
que llegue o el caso trillado o el ocaso.
Un día, los casos cambiaron por cosas.
Ya no esperaba el ocaso, por si las dudas
la cosa se anticipaba a mi precipitación
y audaz, debía elegir entre el caso o la cosa.
Sin duda, la espera asintótica o deviene locura
o se licúa en la textura de la cobardía.
Y cuando no se puede elegir, no se puede.
Entonces esperas que te encuentre la decisión.
No se puede dejar de esperar, pareciera...
Yo no esperaba llegar a este mundo
y mucho menos ser yo. Nadie lo esperaba.
Cuando te encuentra, el fin de la espera
Termina el fin o inicia un desconcierto.
Por llegar hasta aquí...
¿Qué pena le valió a la tinta?
terminaba con el caso trillado.
Pero, no hacía más que esperar
que llegue o el caso trillado o el ocaso.
Un día, los casos cambiaron por cosas.
Ya no esperaba el ocaso, por si las dudas
la cosa se anticipaba a mi precipitación
y audaz, debía elegir entre el caso o la cosa.
Sin duda, la espera asintótica o deviene locura
o se licúa en la textura de la cobardía.
Y cuando no se puede elegir, no se puede.
Entonces esperas que te encuentre la decisión.
No se puede dejar de esperar, pareciera...
Yo no esperaba llegar a este mundo
y mucho menos ser yo. Nadie lo esperaba.
Cuando te encuentra, el fin de la espera
Termina el fin o inicia un desconcierto.
Por llegar hasta aquí...
¿Qué pena le valió a la tinta?
viernes, 16 de octubre de 2009
Vernos reír
A carcajadas, caíamos al piso.
Como dos vasos rotos
desparrabamos la risa,
por la mesa, por las baldozas.
Con los ojos llorando,
te enroscabas en vos mismo.
Con los ojos cerrados
podía vernos reír.
Nos sentía reír
hasta en los huesos,
vibrar, cantar, chillar.
Hasta los pies reían.
Las horas nos arrebataron
más que el tiempo,
y no podíamos dejar de.
Así se nos fue la vida,
Y no hicimos más que
vernos reír.
Como dos vasos rotos
desparrabamos la risa,
por la mesa, por las baldozas.
Con los ojos llorando,
te enroscabas en vos mismo.
Con los ojos cerrados
podía vernos reír.
Nos sentía reír
hasta en los huesos,
vibrar, cantar, chillar.
Hasta los pies reían.
Las horas nos arrebataron
más que el tiempo,
y no podíamos dejar de.
Así se nos fue la vida,
Y no hicimos más que
vernos reír.
miércoles, 14 de octubre de 2009
Con Ale escribimos...
Donde existir, no todo es vivir.
que fagocita la muerte en su linealidad.
Marca.
Golpe a golpe.
Rítmicamente.
Pero vivir en y por el deseo de vivir.
implica la circularidad de la acción misma
que encuentra su razón, en la acción de vivir.
Retarse a duelo, entonces.
Con esta magia de masoquista,
al que le gustan morder anzuelos.
Entre rótulos y sensaciones,
en la marea del ser.
En el constante vaiven de existir,
de ganar y perder.
Vivir es transitar.
que fagocita la muerte en su linealidad.
Marca.
Golpe a golpe.
Rítmicamente.
Pero vivir en y por el deseo de vivir.
implica la circularidad de la acción misma
que encuentra su razón, en la acción de vivir.
Retarse a duelo, entonces.
Con esta magia de masoquista,
al que le gustan morder anzuelos.
Entre rótulos y sensaciones,
en la marea del ser.
En el constante vaiven de existir,
de ganar y perder.
Vivir es transitar.
sábado, 10 de octubre de 2009
Genus
En el origen,
sobre las mesas, las cartas
dentro del sobre, las letras
debajo, muy debajo de la tinta
un rasgo originando,
y detrás este impulso bribón.
Entre las cejas, los ojos
de los ojos, la mirada.
De la mirada, la contemplación.
No puedo evitar sentir,
sintiendo mientras soy
en el silencio de la mirada.
Este puente, sobre la mar
seguidilla de puntos en suspenso
Despliega, la risa descosquillada
sobre la cama, en las sábanas
enredados los dedos,
sudando los cuerpos. Llevame,
a través, por sobre, debajo.
Huellas, es lo que hay en el origen
del final, las letras que tallaron
que horadaron, la superficie
del aire, y soplan con el viento
en el eco,
en la flor,
la cintura,
la canción...
...las notas destiladas del amor.
sobre las mesas, las cartas
dentro del sobre, las letras
debajo, muy debajo de la tinta
un rasgo originando,
y detrás este impulso bribón.
Entre las cejas, los ojos
de los ojos, la mirada.
De la mirada, la contemplación.
No puedo evitar sentir,
sintiendo mientras soy
en el silencio de la mirada.
Este puente, sobre la mar
seguidilla de puntos en suspenso
Despliega, la risa descosquillada
sobre la cama, en las sábanas
enredados los dedos,
sudando los cuerpos. Llevame,
a través, por sobre, debajo.
Huellas, es lo que hay en el origen
del final, las letras que tallaron
que horadaron, la superficie
del aire, y soplan con el viento
en el eco,
en la flor,
la cintura,
la canción...
...las notas destiladas del amor.
miércoles, 7 de octubre de 2009
¿Como me alegro?
Una pregunta, que hoy encuentra su correlato. Una pregunta ignorante de antaño, preguntaba: "¿Cómo me Alejo?". Ella, no encuentraba parangón. Y admitió siempre, una repetición que ensayaba una respuesta posible nunca suficiente.
Hace tres años que ella convive y comanda este barco, al modo simbólico de estar mar real, que alberga un -y me pongo psicoanalítica-sentimiento de culpa inconciente (RTN) Que reviste, la viscosidad de la libido... en este barco tan «borde» impenetrable.
Estuvieron, dejando decir y mostrándose, esas palabras del crucigrama que siendo tan obvias no alcanzaban para hacer del desamparo una salida responsable. Una respuesta a la pregunta literalmente colgada "¿Cómo me Alejo?" Es larga la historia. Muchos la conocen, tres años y se acerca el día de la madre. Tres años y el 22 de octubre era su cumpleaños.
Hoy volví hablar de ella. Con mucho dolor... con culpa, con reproches y también con amor. Porque la amé mucho, como todos a LA que les tocó en suerte (tyché?). Me desgarré entera, todos sus ropajes quedaron sobre la mesa, todos se diluían en el llanto y la angustia en el pecho... ¿Qué iba a hacer yo con tanta libertad? Excribir. Desde ya.
Antes hablé de la amistad, supongo que hoy hablo de la "hijandad" porque de mi viejo, también hablé mucho, y cuánto. Pero todavía está aquí por suerte.
Desde bastante adolescente tuve una empatía patética con las teorías existencialistas, y si bien hace tiempo que sé racionalmente, sé y vivo en consecuencia que, de cualquier forma estamos solos, aún acompañados, también estamos solos (no solitarios)... es insostenible que la palabra en su dimensión toda, no sostenga la existencia. Es una antiNomia. Pues sí.
Aquello que sostiene es lo mismo que te condena a "la vida sin la bolsa". A la vida cercenada.
Pues, a donde quiero llegar si es que quiero llegar a algún punto. Es que tanto y nada, la obvio del sobre cerrado sobre la mesa y la complicidad, en la eterna necesidad de olvidar. Me olvido, si. muchas veces de muchas cosas, lo repetí varias veces. Pero estaba invertida la ecuación, igual que con la confianza, igual que con lo inaplicable de la racionalidad. Pero acepté su contradicción. Uno si de alguna manera puede ser, es siendo una contradicción. Y digo, siendo. Repito, gerundio.
Así como ya no me olvido que el viernes tengo que ir a sacarme la muela de juicio, me olvido de lo que me importa del juicio y apelo, más allá de la sentencia. Es que ya no dependo y no me marca o desmarca, la inexistencia o inconsistencia del Otro. Al menos hoy, y hablo quién lo diría, a calzón quitado. Y hablo si me leen o no me leen. Es la única manera de aprender a callar cuando es necesario.
Pero técnicamente, esconde un reproche. Que ya lo dije. Y el reproche anuda la culpa (que borde finito). Que ya lo dije. Así que ahora, si algo le puedo robar a ésta es la responsabilidad. Si, de lo que digo y no digo, hice o deje de hacer y ya no la culpa... de lo que el Otro hace "como si" y aquí nada ha pasado, por lo que no hay nada que decir. Hay mucho que decir, aunque el otro no pueda o no quiera. Y ambas partes lo saben, lo sienten y por eso la tensión. A más de uno le habrá pasado que el miedo te asfixia tanto la garganta que cuando ibas a hablar... afonizaste.
Es un alivio, y cuánto. Sobre todo, por los momentos que se avecinan... y tomorrow, tomorrow never knows.
Por un tiempo seguramente, no hablaré de mi tan explicítamente y nunca es tan claro tampoco. Entrelineas como siempre, es la forma más bella y magra de brindar mi ser y mi alma, es la forma más sutil de convocar a la alegría.
Hace tres años que ella convive y comanda este barco, al modo simbólico de estar mar real, que alberga un -y me pongo psicoanalítica-sentimiento de culpa inconciente (RTN) Que reviste, la viscosidad de la libido... en este barco tan «borde» impenetrable.
Estuvieron, dejando decir y mostrándose, esas palabras del crucigrama que siendo tan obvias no alcanzaban para hacer del desamparo una salida responsable. Una respuesta a la pregunta literalmente colgada "¿Cómo me Alejo?" Es larga la historia. Muchos la conocen, tres años y se acerca el día de la madre. Tres años y el 22 de octubre era su cumpleaños.
Hoy volví hablar de ella. Con mucho dolor... con culpa, con reproches y también con amor. Porque la amé mucho, como todos a LA que les tocó en suerte (tyché?). Me desgarré entera, todos sus ropajes quedaron sobre la mesa, todos se diluían en el llanto y la angustia en el pecho... ¿Qué iba a hacer yo con tanta libertad? Excribir. Desde ya.
Antes hablé de la amistad, supongo que hoy hablo de la "hijandad" porque de mi viejo, también hablé mucho, y cuánto. Pero todavía está aquí por suerte.
Desde bastante adolescente tuve una empatía patética con las teorías existencialistas, y si bien hace tiempo que sé racionalmente, sé y vivo en consecuencia que, de cualquier forma estamos solos, aún acompañados, también estamos solos (no solitarios)... es insostenible que la palabra en su dimensión toda, no sostenga la existencia. Es una antiNomia. Pues sí.
Aquello que sostiene es lo mismo que te condena a "la vida sin la bolsa". A la vida cercenada.
Pues, a donde quiero llegar si es que quiero llegar a algún punto. Es que tanto y nada, la obvio del sobre cerrado sobre la mesa y la complicidad, en la eterna necesidad de olvidar. Me olvido, si. muchas veces de muchas cosas, lo repetí varias veces. Pero estaba invertida la ecuación, igual que con la confianza, igual que con lo inaplicable de la racionalidad. Pero acepté su contradicción. Uno si de alguna manera puede ser, es siendo una contradicción. Y digo, siendo. Repito, gerundio.
Así como ya no me olvido que el viernes tengo que ir a sacarme la muela de juicio, me olvido de lo que me importa del juicio y apelo, más allá de la sentencia. Es que ya no dependo y no me marca o desmarca, la inexistencia o inconsistencia del Otro. Al menos hoy, y hablo quién lo diría, a calzón quitado. Y hablo si me leen o no me leen. Es la única manera de aprender a callar cuando es necesario.
Pero técnicamente, esconde un reproche. Que ya lo dije. Y el reproche anuda la culpa (que borde finito). Que ya lo dije. Así que ahora, si algo le puedo robar a ésta es la responsabilidad. Si, de lo que digo y no digo, hice o deje de hacer y ya no la culpa... de lo que el Otro hace "como si" y aquí nada ha pasado, por lo que no hay nada que decir. Hay mucho que decir, aunque el otro no pueda o no quiera. Y ambas partes lo saben, lo sienten y por eso la tensión. A más de uno le habrá pasado que el miedo te asfixia tanto la garganta que cuando ibas a hablar... afonizaste.
Es un alivio, y cuánto. Sobre todo, por los momentos que se avecinan... y tomorrow, tomorrow never knows.
Por un tiempo seguramente, no hablaré de mi tan explicítamente y nunca es tan claro tampoco. Entrelineas como siempre, es la forma más bella y magra de brindar mi ser y mi alma, es la forma más sutil de convocar a la alegría.
lunes, 28 de septiembre de 2009
Olvidos Cotidianos II
Entonces, les cuento la vez que me olvidé del cumpleaños de mi hermana.
Hacía mucho frío, pero menos que para mi cumple, me había dignado de una buena vez a hacer esas cosas nunca queremos hacer, pero claro... pifié: era viernes. La city, un caos. La gente, destruida connotando en su rostro una mezcla de alegría y cansacio. Al fin la ansiada víspera de fin de semana. Después de los póstumos trámites, me fui a lo de mi amiga Liz, era la época que la ayudaba con su microemprendimiento de collares, al irme salí apuradísima ¿Y qué me pudo haber pasado? Me olvidé el celular! Ja! Y encima me olvidé que me olvidé, porque recién me percaté cuando estaba a siete cuadras arriba del odiado y tan querido, 92. "bueno, fue, la semana que viene lo vengo a buscar". Otra semana sin celu, no es tan extraño en mi, sin contar cuando me quedo sin crédito. Bueno, llegué a las mil quinientas a casa y cuando entro: ¡Sorpresa! Por Dios... ¡¡¡¡¡¡el caaaaaaaagazo q me pegué!!!!! ¡¡¿¿¿Que paso???!! ¿Qué hacía toda esa gente desquiciada en mi casa? Y me cayó, si me cayó la ficha... era el cumpleaños sorpresa a mi hermana Maria de los. Todos re puteandome y sí, tenían muchas razones para hacerlo. Menos mal que mi hermana nos dio tiempo a que nos preparamos todos para su ansiada bienvenida, llegó una hora después.
No sé porqué todas las anécdotas que se me ocurren atañen al celular. Así que la que pensaba contar la postergo y les cuento otra.
Resulta que salía con este chico que creía yo que me amaba mucho y después se fue con la primera que se le cruzó, pongamosle Julián. Aquella era una época que tenía muchas actividades y la mayoría las hacía sin ganas, cual adolescente en boga, gustaba de dormir largas siestas. Ese día, Martes ¿Les gusta? Suena el teléfono que por acto reflejo atiendo... muy dormida desde ya: "Belen! Belen! estás durmiendo te voy a matar!!! hace una hora q te estoy esperando!!!!" uhh cagamo dijo ramos. Rememosla: "juli amor! si... perdoname me quedé dormida pero en 10' estoy ahí!! te lo prometo". Aceptó, no muy gustoso, pero aceptó. Debo confesar que no sólo me había olvidado de la cita, sino que además me había quedado dormida, impidiendo cualquier margen a mi fucking inconciente de resarcir su error, tarde, pero justo a tiempo. Suena el teléfono de nuevo...
"Belen! te estoy esperando ya pasaron 20 minutos!" Belen, dormida, atendió el teléfono. "no nena!! otra vez te quedaste dormida!!!!! esta no te la perdonoooo!! me voy ya para mi casa". "no no, Juli, amor!! no estaba dormidaaa! como iba a estar durmiendo?? Me retrasé porque tuve que ir al baño..." No creo que me haya creído, aunque me creía cada cosa. Les resumo el final: para esa instancia, ya lo tenía en la puerta de casa re caliente! y no de la forma que más nos hubiera gustado... Juli, si, me fumó. Yo también fumaba. Ambos fumabamos, pero me sacó buena... por suerte para el que siguió.
Hacía mucho frío, pero menos que para mi cumple, me había dignado de una buena vez a hacer esas cosas nunca queremos hacer, pero claro... pifié: era viernes. La city, un caos. La gente, destruida connotando en su rostro una mezcla de alegría y cansacio. Al fin la ansiada víspera de fin de semana. Después de los póstumos trámites, me fui a lo de mi amiga Liz, era la época que la ayudaba con su microemprendimiento de collares, al irme salí apuradísima ¿Y qué me pudo haber pasado? Me olvidé el celular! Ja! Y encima me olvidé que me olvidé, porque recién me percaté cuando estaba a siete cuadras arriba del odiado y tan querido, 92. "bueno, fue, la semana que viene lo vengo a buscar". Otra semana sin celu, no es tan extraño en mi, sin contar cuando me quedo sin crédito. Bueno, llegué a las mil quinientas a casa y cuando entro: ¡Sorpresa! Por Dios... ¡¡¡¡¡¡el caaaaaaaagazo q me pegué!!!!! ¡¡¿¿¿Que paso???!! ¿Qué hacía toda esa gente desquiciada en mi casa? Y me cayó, si me cayó la ficha... era el cumpleaños sorpresa a mi hermana Maria de los. Todos re puteandome y sí, tenían muchas razones para hacerlo. Menos mal que mi hermana nos dio tiempo a que nos preparamos todos para su ansiada bienvenida, llegó una hora después.
No sé porqué todas las anécdotas que se me ocurren atañen al celular. Así que la que pensaba contar la postergo y les cuento otra.
Resulta que salía con este chico que creía yo que me amaba mucho y después se fue con la primera que se le cruzó, pongamosle Julián. Aquella era una época que tenía muchas actividades y la mayoría las hacía sin ganas, cual adolescente en boga, gustaba de dormir largas siestas. Ese día, Martes ¿Les gusta? Suena el teléfono que por acto reflejo atiendo... muy dormida desde ya: "Belen! Belen! estás durmiendo te voy a matar!!! hace una hora q te estoy esperando!!!!" uhh cagamo dijo ramos. Rememosla: "juli amor! si... perdoname me quedé dormida pero en 10' estoy ahí!! te lo prometo". Aceptó, no muy gustoso, pero aceptó. Debo confesar que no sólo me había olvidado de la cita, sino que además me había quedado dormida, impidiendo cualquier margen a mi fucking inconciente de resarcir su error, tarde, pero justo a tiempo. Suena el teléfono de nuevo...
"Belen! te estoy esperando ya pasaron 20 minutos!" Belen, dormida, atendió el teléfono. "no nena!! otra vez te quedaste dormida!!!!! esta no te la perdonoooo!! me voy ya para mi casa". "no no, Juli, amor!! no estaba dormidaaa! como iba a estar durmiendo?? Me retrasé porque tuve que ir al baño..." No creo que me haya creído, aunque me creía cada cosa. Les resumo el final: para esa instancia, ya lo tenía en la puerta de casa re caliente! y no de la forma que más nos hubiera gustado... Juli, si, me fumó. Yo también fumaba. Ambos fumabamos, pero me sacó buena... por suerte para el que siguió.
jueves, 24 de septiembre de 2009
Olvidos Cotidianos I
¿Y qué hacés cuándo te olvidás las llaves de tu casa?
Si tengo el celular, llamo a casa y pregunto si hay alguien. Pero la vez que me pasó, no había nadie. No fue esa la primera vez que llamé y nadie acudió.
Peor una vez que perdí el celular. En realidad, fue una vez más, producto de mi olvido. Fuimos al gimnasio como acostumbramos con mi amiga Mariel, hicimos la clase, volví a casa, cené, me bañe y cuando a las 12 de la noche fui a buscar el celular no lo encontré. No me digan que no es una sensación ambigua esa que te arrebata cuando "no lo podés creer", cuando tratás de entender qué pasó y es una pantalla negra o blanca y no podés ubicar ese momento clave. La cuestión es que llamé. Apagado. Y bueno, no voy a llorar sobre los restos de lo descartable. Es más, asumí que era algo bueno estar sin celular, no sólo por el hecho de evitar su efecto cancerígeno, sino porque me sentía más libre. Verán, mi viejo no pensaba lo mismo. ¿Y ahora cómo me iba a ubicar? En vano era explicarle que si alguien quiere encontrarte, no necesita del celular, y pero es así, el aparatito ese de porquería, le hace tener al prójimo la ilusión de que sí. Por otr lado, es cierto que le molestaba más a los demás mi extravío que a mi.
Otra vez me olvidé la bufanda, la carpeta, los anteojos, la plata, los documentos, la entrada, la cita, el mate con amigas, la yerba, el horario que tenia que viajar, la de las llavé ya la nombré y muchas más.
Sin embargo, hay olvidos que duelen y disparan vaya a saber uno el odio o el amor de dónde. Cuando era más pendeja que ahora, salía con un chico. Un día, cristalización de un proceso, dije esto no puede seguir más así porque es más sufrimiento que placer, por lo que salida fácil: elegí por los dos. Yo creía que el estaba profundamente enamorado de mi y por tal, tenía que religiosamente llorar por mi todas las noche, estar en duelo por meses y hete aquí que no fue así. Rápidamente, se olvidó de mi. ¿Cómo podía ser? No lo podía concebir, agujero negro otra vez señores! Así que procuré despertar en él un profundo y grandísimo odio más que el amor que me había podido tener -dado que no había alcanzado- y una vez que nos encontramos en un boliche cualquiera, se podrán ustedes imaginar la idiotez que cometí.
Otros, en vez de que decidiera yo por ellos olvido o recuerdo, presencia o ausencia, han decidido por mi. En un circuito de intercambios diplomáticos y con ayuda del paso del tiempo más allá de las ofensas mutuas, acabaron por no consentir mi idiosincracia histérica en la formalización de un amigable trato muy parecido a la amistad. Lograron de ese modo, librarse así de mi insistente revindicación aunque un poquito tuvieron que padecerla. Un caso de esos, fue una vez que me olvidé la promesa que había hecho y me fui al carajo. Después que estaba todo bastante "tenso", me acordé. Claro, tarde. Siempre tarde Pez. Porque mi inconciente me avisa, de una forma extraña pero me alerta, así que no traiciona, después me devuelve la pieza que me faltaba para resolver la encrucijada, que ya es una película de suspenso, terror y amor (?). Tampoco colabora que la otra persona un austrolopithecus y no contemple que a veces también nos olvidamos que... En fin, eso desencadenó una "irrisoria" -para mi aun no entendia el porqué- reacción de agresividad en él, desconcierto en mi (Belle Indifference), con la consecuente entonces, suscitación de armado de la película. Yo de chiquita veía muchas novelas y pelis de Disney.
También me tocó padecerlo, así que tal vez es por eso que lo hago padecer... sin querer.
Una vez mi vieja se olvidó de mi. Yo salí del cole y mi vieja no estaba. Volví a casa y toque mucho el timbre, nadie acudió. De tanto timbre se ve que lo escucharon los fervecientes vecinos, porque eran nuevitos nuevitos. Me invitaron a pasar, yo siendo políticamente correcta y cuidando mi inocente niñez me negué de forma no muy convincente varias veces, pero finalmente entré. Me prepararon la merienda y me enseñaron a jugar al Pac Man en la PC (era la primera vez que veia una) Me sentía... oh! como nunca! Your majestic the baby! Y la vi pasar... a mi vieja desesperada por la ventana, me quedé mirando y pensando "¿Qué hago? Esta loca me va a matar". Tenía razones, mi vieja era genéticamente y culturalmente tana, y no sólo eso. Ya había pasado que ella se había olvidado de mi, yo había hecho la mía y al reencuentro: paliza. Hoy por hoy, me puedo reír y cómo! jeje
La cuestión es que le dije a mi vecino "la vi pasar a mi mamá". Ellos le habían dejado un cartel que obviamente mi vieja no había visto, la cual hubiera resuelto el enigma y me hubiera a priori, "salvado". Finalmente, mi vecino que ya estaba alertado de mi temor mamistico, se me anticipó e insistió para que mi exagerada madre no se la agarrara conmigo. Lo logró, afortunadamente para todos. No hubiera sido un buen comienzo de vecindad.
Otro día, sino me olvido, contaré matizado con invento, otros olvidos cotidianos. Algunos muy graciosos rozando lo patético. Pero así soy yo, una histérica olvidadiza.
Si tengo el celular, llamo a casa y pregunto si hay alguien. Pero la vez que me pasó, no había nadie. No fue esa la primera vez que llamé y nadie acudió.
Peor una vez que perdí el celular. En realidad, fue una vez más, producto de mi olvido. Fuimos al gimnasio como acostumbramos con mi amiga Mariel, hicimos la clase, volví a casa, cené, me bañe y cuando a las 12 de la noche fui a buscar el celular no lo encontré. No me digan que no es una sensación ambigua esa que te arrebata cuando "no lo podés creer", cuando tratás de entender qué pasó y es una pantalla negra o blanca y no podés ubicar ese momento clave. La cuestión es que llamé. Apagado. Y bueno, no voy a llorar sobre los restos de lo descartable. Es más, asumí que era algo bueno estar sin celular, no sólo por el hecho de evitar su efecto cancerígeno, sino porque me sentía más libre. Verán, mi viejo no pensaba lo mismo. ¿Y ahora cómo me iba a ubicar? En vano era explicarle que si alguien quiere encontrarte, no necesita del celular, y pero es así, el aparatito ese de porquería, le hace tener al prójimo la ilusión de que sí. Por otr lado, es cierto que le molestaba más a los demás mi extravío que a mi.
Otra vez me olvidé la bufanda, la carpeta, los anteojos, la plata, los documentos, la entrada, la cita, el mate con amigas, la yerba, el horario que tenia que viajar, la de las llavé ya la nombré y muchas más.
Sin embargo, hay olvidos que duelen y disparan vaya a saber uno el odio o el amor de dónde. Cuando era más pendeja que ahora, salía con un chico. Un día, cristalización de un proceso, dije esto no puede seguir más así porque es más sufrimiento que placer, por lo que salida fácil: elegí por los dos. Yo creía que el estaba profundamente enamorado de mi y por tal, tenía que religiosamente llorar por mi todas las noche, estar en duelo por meses y hete aquí que no fue así. Rápidamente, se olvidó de mi. ¿Cómo podía ser? No lo podía concebir, agujero negro otra vez señores! Así que procuré despertar en él un profundo y grandísimo odio más que el amor que me había podido tener -dado que no había alcanzado- y una vez que nos encontramos en un boliche cualquiera, se podrán ustedes imaginar la idiotez que cometí.
Otros, en vez de que decidiera yo por ellos olvido o recuerdo, presencia o ausencia, han decidido por mi. En un circuito de intercambios diplomáticos y con ayuda del paso del tiempo más allá de las ofensas mutuas, acabaron por no consentir mi idiosincracia histérica en la formalización de un amigable trato muy parecido a la amistad. Lograron de ese modo, librarse así de mi insistente revindicación aunque un poquito tuvieron que padecerla. Un caso de esos, fue una vez que me olvidé la promesa que había hecho y me fui al carajo. Después que estaba todo bastante "tenso", me acordé. Claro, tarde. Siempre tarde Pez. Porque mi inconciente me avisa, de una forma extraña pero me alerta, así que no traiciona, después me devuelve la pieza que me faltaba para resolver la encrucijada, que ya es una película de suspenso, terror y amor (?). Tampoco colabora que la otra persona un austrolopithecus y no contemple que a veces también nos olvidamos que... En fin, eso desencadenó una "irrisoria" -para mi aun no entendia el porqué- reacción de agresividad en él, desconcierto en mi (Belle Indifference), con la consecuente entonces, suscitación de armado de la película. Yo de chiquita veía muchas novelas y pelis de Disney.
También me tocó padecerlo, así que tal vez es por eso que lo hago padecer... sin querer.
Una vez mi vieja se olvidó de mi. Yo salí del cole y mi vieja no estaba. Volví a casa y toque mucho el timbre, nadie acudió. De tanto timbre se ve que lo escucharon los fervecientes vecinos, porque eran nuevitos nuevitos. Me invitaron a pasar, yo siendo políticamente correcta y cuidando mi inocente niñez me negué de forma no muy convincente varias veces, pero finalmente entré. Me prepararon la merienda y me enseñaron a jugar al Pac Man en la PC (era la primera vez que veia una) Me sentía... oh! como nunca! Your majestic the baby! Y la vi pasar... a mi vieja desesperada por la ventana, me quedé mirando y pensando "¿Qué hago? Esta loca me va a matar". Tenía razones, mi vieja era genéticamente y culturalmente tana, y no sólo eso. Ya había pasado que ella se había olvidado de mi, yo había hecho la mía y al reencuentro: paliza. Hoy por hoy, me puedo reír y cómo! jeje
La cuestión es que le dije a mi vecino "la vi pasar a mi mamá". Ellos le habían dejado un cartel que obviamente mi vieja no había visto, la cual hubiera resuelto el enigma y me hubiera a priori, "salvado". Finalmente, mi vecino que ya estaba alertado de mi temor mamistico, se me anticipó e insistió para que mi exagerada madre no se la agarrara conmigo. Lo logró, afortunadamente para todos. No hubiera sido un buen comienzo de vecindad.
Otro día, sino me olvido, contaré matizado con invento, otros olvidos cotidianos. Algunos muy graciosos rozando lo patético. Pero así soy yo, una histérica olvidadiza.
martes, 22 de septiembre de 2009
Anhelo
Que la sangre que parte,
se vuelva manantial
y calme mi sed.
Que la soledad que sobrevuela,
no vigile más, este miedo
loco de volverla a encontrar.
Que el silencio, no apague mas
la llama del amor y el latir
de este corazón pueril.
Que los pasos sigan hacia allá
sin mirar atrás, sin medir
ni contar los kilometros.
Que los rompecabezas,
recuperen sus piezas
del olvido acéfalo.
Que los sueños pesadillas
devengan cosquillas sobre
tanta realidad carnivora.
Que el agua limpie este dolor,
y el dolor se hunda en el colchón,
al tiempo que resucito otra vez.
Y que las palabras por fín,
vuelvan a cantar su prosa bendita,
su misterio sagrado...
Anhelo, si.
A veces anhelo.
Lloro, si.
A veces lloro.
Grito, sí.
A veces grito.
Y muchas veces más
vivo, aunque parezca un engaño.
Anhelo, sí.
se vuelva manantial
y calme mi sed.
Que la soledad que sobrevuela,
no vigile más, este miedo
loco de volverla a encontrar.
Que el silencio, no apague mas
la llama del amor y el latir
de este corazón pueril.
Que los pasos sigan hacia allá
sin mirar atrás, sin medir
ni contar los kilometros.
Que los rompecabezas,
recuperen sus piezas
del olvido acéfalo.
Que los sueños pesadillas
devengan cosquillas sobre
tanta realidad carnivora.
Que el agua limpie este dolor,
y el dolor se hunda en el colchón,
al tiempo que resucito otra vez.
Y que las palabras por fín,
vuelvan a cantar su prosa bendita,
su misterio sagrado...
Anhelo, si.
A veces anhelo.
Lloro, si.
A veces lloro.
Grito, sí.
A veces grito.
Y muchas veces más
vivo, aunque parezca un engaño.
Anhelo, sí.
viernes, 18 de septiembre de 2009
Excribir
Si hoy escribo, es porque no basta el sustantivo para desarmarme en un ritmo fijo. Si la tensión que engendra esta necesidad, se haya en algún lugar es desde allí donde perpetua esta correntada gramatical.
Cuando escribo, más acá de lo que podría decir me excede la exageración y deviene ficción el paraído terrenal que me abraza. Y le doy una vuelta y otra, tipeo, cuelgo, bebo, pienso... fumaba. Nunca fue fácil, nunca lo es... mucho menos ahora, que hablo en singular.
Otra veces, cuando vuelvo a flotar y la brisa imaginaria mece mis palabras escribo lo estéticamente bello, ora lo feo zigzagueando los extremos, chocando con los muros o quién dice sino, midiendo la distancia y el calibre de aquel sentido que encarna las palabras. Eso es el miedo.
Y escribo, girando al descubierto... calesita sinfónica, caballito de mar, burbujeo a veces. Cuando se me da la gana, en soledad e insomne le dedico a esta noche una metáfora exquisita.
Escribiendo, es cuando resucito y vivo. Decanta pues, el título de este solitario blog. No creo que nacido con otra intención. Hubiera preferido, si... creo que si, se que se leyera sin que por eso fuese popular. El dolor, la angustia y la subversión no hacen insignia.
Por otro lado, puedo soltar las riendas de mi inquisición y dibujar con un trazo sutil y destellante un segundo, dos milimetros, un gramo de felicidad y excomulgar la sensibilidad que llevo dentro y encierro en las fauces de un callejón hostil y gruñon, doloroso e impío. Porque suelo y hoy lo puedo decir, invertir la ecuación, por lo que en vez de venderme, doy todas aquellas razones por las cuales no debería invitarme a su hogar... en vez de confiar en la tersidad de una mirada, me encierro en las llamas del infierno. Y pululo, entre el borde de la inmensidad y el borde de la miserabilidad. Y me culpo, maldigo y sacrifico en la exageración del grito... y exageración, porque es sordo el oyente, porque es ciego... y se olvida que la indiferencia, es lo más crudo de la existencia.
Vuelvo. Tan finito es el borde que patético y bello puede ser este porvenir inusual. Si el mar me arrastra, las olas me devuelven ¿Será una utopía creer en una estabilidad? Es porque reflexiono que me pierdo, es porque me atrapa la red laberínstica de pensamientos absurdos que no puedo salir del mar de problemas que intento resolver.... y una ola es que me trae de nuevo hasta aquí. Y dejo de ensayar y empiezo a escribir....
De hecho, una vez escribí. Cada tanto, tengo la costumbre y a veces la inspiración de tallar la piedra y manchar el papel, horadar un hueco virtual en el cual despositarme, entera y cercenada mi alma toda y solitaria.
Entonces, vuelvo a escribir. A veces, incoherentemente y complicando la metáfora, es que a veces me pasa que no sé qué hago aquí y qué pretende decir, este más allá de mi. Qué quiere gritar en ese alarido sordo, cuando le duele la garganta de tanto intentar decir lo imposible del peso que gravita.
Y en este final, todo vuelve a empezar.
Cuando escribo, más acá de lo que podría decir me excede la exageración y deviene ficción el paraído terrenal que me abraza. Y le doy una vuelta y otra, tipeo, cuelgo, bebo, pienso... fumaba. Nunca fue fácil, nunca lo es... mucho menos ahora, que hablo en singular.
Otra veces, cuando vuelvo a flotar y la brisa imaginaria mece mis palabras escribo lo estéticamente bello, ora lo feo zigzagueando los extremos, chocando con los muros o quién dice sino, midiendo la distancia y el calibre de aquel sentido que encarna las palabras. Eso es el miedo.
Y escribo, girando al descubierto... calesita sinfónica, caballito de mar, burbujeo a veces. Cuando se me da la gana, en soledad e insomne le dedico a esta noche una metáfora exquisita.
Escribiendo, es cuando resucito y vivo. Decanta pues, el título de este solitario blog. No creo que nacido con otra intención. Hubiera preferido, si... creo que si, se que se leyera sin que por eso fuese popular. El dolor, la angustia y la subversión no hacen insignia.
Por otro lado, puedo soltar las riendas de mi inquisición y dibujar con un trazo sutil y destellante un segundo, dos milimetros, un gramo de felicidad y excomulgar la sensibilidad que llevo dentro y encierro en las fauces de un callejón hostil y gruñon, doloroso e impío. Porque suelo y hoy lo puedo decir, invertir la ecuación, por lo que en vez de venderme, doy todas aquellas razones por las cuales no debería invitarme a su hogar... en vez de confiar en la tersidad de una mirada, me encierro en las llamas del infierno. Y pululo, entre el borde de la inmensidad y el borde de la miserabilidad. Y me culpo, maldigo y sacrifico en la exageración del grito... y exageración, porque es sordo el oyente, porque es ciego... y se olvida que la indiferencia, es lo más crudo de la existencia.
Vuelvo. Tan finito es el borde que patético y bello puede ser este porvenir inusual. Si el mar me arrastra, las olas me devuelven ¿Será una utopía creer en una estabilidad? Es porque reflexiono que me pierdo, es porque me atrapa la red laberínstica de pensamientos absurdos que no puedo salir del mar de problemas que intento resolver.... y una ola es que me trae de nuevo hasta aquí. Y dejo de ensayar y empiezo a escribir....
De hecho, una vez escribí. Cada tanto, tengo la costumbre y a veces la inspiración de tallar la piedra y manchar el papel, horadar un hueco virtual en el cual despositarme, entera y cercenada mi alma toda y solitaria.
Entonces, vuelvo a escribir. A veces, incoherentemente y complicando la metáfora, es que a veces me pasa que no sé qué hago aquí y qué pretende decir, este más allá de mi. Qué quiere gritar en ese alarido sordo, cuando le duele la garganta de tanto intentar decir lo imposible del peso que gravita.
Y en este final, todo vuelve a empezar.
miércoles, 16 de septiembre de 2009
Exajenada
De hecho, una vez escribí. Cada tanto, tengo la costumbre y a veces la inspiración de tallar la piedra y manchar el papel, oradar un hueco virtual en el cual despositarme, entera y cercenada mi alma toda y solitaria.
Entonces, vuelvo a escribir. A veces, incoherentemente y complicando la metáfora, es que a veces me pasa que no sé qué hago aquí y qué pretende decir, este más allá de mi. Qué quiere gritar en ese alarido sordo, cuando le duele la garganta de tanto intentar decir lo imposible del peso que gravita.
Es grave, el ritmo y la melodía, aún cuando exagero.... es que me estoy refiriendo al tiempo y su palpitar, a la gravedad y su inercia. El espacio no alcanza, si no hay un abrazo en el cual regocijarte. Y es que si lo hay, otra vez lo hago con poesía y aun asi, ser tan siniestro y tenebroso.
Y por eso se entiende la crónica que de ese viaje parte, y ahora es ineludible la certeza, que muchas veces, uno tiene la tendencia de relativizarla en la duda, y ahora es cierto. Pero hay un acto que cava, un surco, dos curvas, un sitio habitable... incluso en la exageración ajena.
Sobrevivo en mi ausencia donde no es necesario regular la distancia, donde la cosa no se juega, no apuesto ni gano, ni expulso, ni es bello, ni feo mucho menos pesado.
Ayer un niño jugaba conmigo, mi mirada y mi sonrisa, desapareciendo de mi vista. Lo patético de ello, que la risa recubría, es la necesidad de sostener allí una presencia matizada con ausencia cuando es "en serio" que el niño cae y muestra que sus ojos no ríen y no dicen nada. Por eso yo, yo no podría ser psicoanalista de niños.
Y sin embargo, seré tan responsable que no cierro los ojos ni me callo, tampoco suelto la soga y ni le retiro mi palabra. Y ello no es para mi un sacrificio... sólo apuesto a la palabra. También deseo, más allá de mi, deseo y eso a pesar de que no tenga ni la más mínima idea de qué se trata, aunque el niño replique y yo abdique.
Tengo mis ideales, y no puedo dejar de remitir a ellos, que si la angustia le roba a la pulsión su certeza, encausando el deseo... no puedo objetar este lugar. En definitiva, hasta cierto punto, aquí es donde ¿siento? que "quiero" estar. Y lo mejor de estos casos, es que no espero nada.
Here comes the sun... me entusiasma pensar que el sol ilumine el silencio, que abra una puerta posible por donde pasar, y por el portal del espejo se refleje renaciente.
No sé qué me hace pensar (y trocar, al fin!, trocar el sinfe) que esta vez no va a ser igual, y que este "inmundo" va a cambiar. Del fondo, de la superficie terrenal, algo ya cambió.
Entonces, vuelvo a escribir. A veces, incoherentemente y complicando la metáfora, es que a veces me pasa que no sé qué hago aquí y qué pretende decir, este más allá de mi. Qué quiere gritar en ese alarido sordo, cuando le duele la garganta de tanto intentar decir lo imposible del peso que gravita.
Es grave, el ritmo y la melodía, aún cuando exagero.... es que me estoy refiriendo al tiempo y su palpitar, a la gravedad y su inercia. El espacio no alcanza, si no hay un abrazo en el cual regocijarte. Y es que si lo hay, otra vez lo hago con poesía y aun asi, ser tan siniestro y tenebroso.
Y por eso se entiende la crónica que de ese viaje parte, y ahora es ineludible la certeza, que muchas veces, uno tiene la tendencia de relativizarla en la duda, y ahora es cierto. Pero hay un acto que cava, un surco, dos curvas, un sitio habitable... incluso en la exageración ajena.
Sobrevivo en mi ausencia donde no es necesario regular la distancia, donde la cosa no se juega, no apuesto ni gano, ni expulso, ni es bello, ni feo mucho menos pesado.
Ayer un niño jugaba conmigo, mi mirada y mi sonrisa, desapareciendo de mi vista. Lo patético de ello, que la risa recubría, es la necesidad de sostener allí una presencia matizada con ausencia cuando es "en serio" que el niño cae y muestra que sus ojos no ríen y no dicen nada. Por eso yo, yo no podría ser psicoanalista de niños.
Y sin embargo, seré tan responsable que no cierro los ojos ni me callo, tampoco suelto la soga y ni le retiro mi palabra. Y ello no es para mi un sacrificio... sólo apuesto a la palabra. También deseo, más allá de mi, deseo y eso a pesar de que no tenga ni la más mínima idea de qué se trata, aunque el niño replique y yo abdique.
Tengo mis ideales, y no puedo dejar de remitir a ellos, que si la angustia le roba a la pulsión su certeza, encausando el deseo... no puedo objetar este lugar. En definitiva, hasta cierto punto, aquí es donde ¿siento? que "quiero" estar. Y lo mejor de estos casos, es que no espero nada.
Here comes the sun... me entusiasma pensar que el sol ilumine el silencio, que abra una puerta posible por donde pasar, y por el portal del espejo se refleje renaciente.
No sé qué me hace pensar (y trocar, al fin!, trocar el sinfe) que esta vez no va a ser igual, y que este "inmundo" va a cambiar. Del fondo, de la superficie terrenal, algo ya cambió.
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