Se había fugado el albedrío,
escondido detrás de las cortinas
que opacaban el sol de cualquiera día,
no había noches sin sueños,
ni sueños con coherencia,
tampoco melodías sin acordes,
siquiera me acordé de ponerle ritmo....
Había una tragicacomedia que no se dejó ver
por el intersticio del telón,
la orquesta sonó toda la noche,
pero tampoco se oyó un guión,
ni un «mu» de la boca de los actores aconteció,
hasta que al final, sólo terminó.
Que ser espectador de una escena así,
le hace perder a la visión la satisfacción
de la voz, acompañada por la entonación,
de un constante balbuceo, mientras en el baño,
lloraba desquiciado un protagonista
que no podía salir, por su «panic scene».
No hay peor amalgama,
que la que en su seno no contiene matices,
de qué quejarse si no existe,
la posibilidad de un equilibrio feliz.
Si hay felicidad, no puede más que asociarse a
la costumbre de la comodidad, que sólo esa
unívoca pasividad es plausible de otorgar.
sábado, 22 de septiembre de 2007
viernes, 21 de septiembre de 2007
X
Malabares son los que intento en cada momento de agonía,
mil lágrimas he derramado, aunque no haya llorado ninguna.
Un tímido y áspero suspiro, se atreve a entrelazarse en mis sollozos,
un ávido destino oscuro, frenético me esconde la llave de este calabozo.
No quisiera ya, tener que seguir revoloteando sobre las migajas,
no voy a permitir más, que el abuso me interpele partiendome en dos.
No hay traiciones en el campo de ejecución, no hay piedad para el hastío.
En un árbol ayer reposé mientras me caían las hojas que nunca supe leer,
hoy en blanco las descubro y no entiendo cuál era mi temor.
De repente, de un momento a otro, casi en un sólo segundo de tempestad
me ha regresado a un lugar que me ha sentir extranjera en mi tierra,
a un lugar que he circunsdado sin darme cuenta jamás,
sin registrar siquiera, ni lo más esencial de su sentido,
que la linea que dividia el bien del mal, la satisfacciones del padecimiento,
ha cedido a su invisibilidad y se ha dado relucir de entre la maleza,
que inoportuna ocasión me ha enfrentado a este sinsabor,
a este «sin» insípido y me ha devuelvo a mi silencio...
No es casualidad hoy, que esta causalidad se haga omnipresente
la he buscado por una eternidad y siempre se disfrazó de obviedad,
quizás nunca estás preparado para ver, si te empeñas en mirar,
tal vez, dándole una vuelta más, era hoy el devenir de la simplicidad,
de lo que bien supo comportarse como fatalidad.
mil lágrimas he derramado, aunque no haya llorado ninguna.
Un tímido y áspero suspiro, se atreve a entrelazarse en mis sollozos,
un ávido destino oscuro, frenético me esconde la llave de este calabozo.
No quisiera ya, tener que seguir revoloteando sobre las migajas,
no voy a permitir más, que el abuso me interpele partiendome en dos.
No hay traiciones en el campo de ejecución, no hay piedad para el hastío.
En un árbol ayer reposé mientras me caían las hojas que nunca supe leer,
hoy en blanco las descubro y no entiendo cuál era mi temor.
De repente, de un momento a otro, casi en un sólo segundo de tempestad
me ha regresado a un lugar que me ha sentir extranjera en mi tierra,
a un lugar que he circunsdado sin darme cuenta jamás,
sin registrar siquiera, ni lo más esencial de su sentido,
que la linea que dividia el bien del mal, la satisfacciones del padecimiento,
ha cedido a su invisibilidad y se ha dado relucir de entre la maleza,
que inoportuna ocasión me ha enfrentado a este sinsabor,
a este «sin» insípido y me ha devuelvo a mi silencio...
No es casualidad hoy, que esta causalidad se haga omnipresente
la he buscado por una eternidad y siempre se disfrazó de obviedad,
quizás nunca estás preparado para ver, si te empeñas en mirar,
tal vez, dándole una vuelta más, era hoy el devenir de la simplicidad,
de lo que bien supo comportarse como fatalidad.
lunes, 6 de agosto de 2007
VIII
En medio de la oscuridad inoportuna,
con irremediable nostalgia descubrir
de una vez y para siempre,
el encantamiento cautivante.
En medio de la multitud de ruidos,
sonidos, voces y delirios,
encontrarse atormentado y obsoleto,
perdido, inundado, desorientado.
En un entre y un fuera, la negación.
Entre la libertad y el hastío, el olvido.
Viviendo en la medianera,
surcando la cuerda floja, el sostén.
Lo indefinido y debatido, se bifurcó más,
eligió con osada actitud,
tomarlo desapercibido y al más simple
encaminarse y no por eso el más fácil.
Corrompiendo la satisfacción,
incrementando el sacrificio,
esquivando lo indeseable,
otorgandose credibilidad, fe, certeza.
Franqueando, hasta con franqueza,
la herencia perpetuante,
Volviendo y sin rencor ni orgullo,
tampoco piedad, ni misericordia.
Condena desencadenada,
retornando al mismo lugar,
una y cada vez, por siempre, ahí.
Aquí otra vez, volver a salir.
Afuera en vez, y ya no más entretiempos.
con irremediable nostalgia descubrir
de una vez y para siempre,
el encantamiento cautivante.
En medio de la multitud de ruidos,
sonidos, voces y delirios,
encontrarse atormentado y obsoleto,
perdido, inundado, desorientado.
En un entre y un fuera, la negación.
Entre la libertad y el hastío, el olvido.
Viviendo en la medianera,
surcando la cuerda floja, el sostén.
Lo indefinido y debatido, se bifurcó más,
eligió con osada actitud,
tomarlo desapercibido y al más simple
encaminarse y no por eso el más fácil.
Corrompiendo la satisfacción,
incrementando el sacrificio,
esquivando lo indeseable,
otorgandose credibilidad, fe, certeza.
Franqueando, hasta con franqueza,
la herencia perpetuante,
Volviendo y sin rencor ni orgullo,
tampoco piedad, ni misericordia.
Condena desencadenada,
retornando al mismo lugar,
una y cada vez, por siempre, ahí.
Aquí otra vez, volver a salir.
Afuera en vez, y ya no más entretiempos.
miércoles, 4 de julio de 2007
VI
He de denunciar la hipocresía,
dejando en evidencia las virtudes.
Algunas palabras, quizás de más,
siempre endulzan los oídos,
no en vano pues, nunca son tan de más.
Alcanzan, lo suficiente como para lograr retener ahí,
en el punto específico y sofisticado a un espíritu quebradizo,
sin alcanzar entonces... a rasgar siquiera, rozar... tampoco
el punto débil que haría trastabillar.
No sé si culpar a mi destino o depositar las culpas en el blasón,
sólo sé que falta para verte y sólo quiero verte.
Que si no me abrazan tus brazos, me abracen tus ojos,
Sabrás esta vez cumplir con mi ingenuidad,
Seremos cómplices en pena, desdichados y aturdidos...
estupefactos ante lo insensato,
sensibles a los desgraciados,
que como vos y yo han perdido el rumbo.
Es tu turno, de saldar las cuentas,
es tu turno, de hacerme soñar,
es tu turno, de llevarme a dormir...
el sueño eterno en tu pecho,
que dure poco y más,
o todo el infinito intervalo,
de la cuenta incesante,
de cada uno de tus lunares.
dejando en evidencia las virtudes.
Algunas palabras, quizás de más,
siempre endulzan los oídos,
no en vano pues, nunca son tan de más.
Alcanzan, lo suficiente como para lograr retener ahí,
en el punto específico y sofisticado a un espíritu quebradizo,
sin alcanzar entonces... a rasgar siquiera, rozar... tampoco
el punto débil que haría trastabillar.
No sé si culpar a mi destino o depositar las culpas en el blasón,
sólo sé que falta para verte y sólo quiero verte.
Que si no me abrazan tus brazos, me abracen tus ojos,
Sabrás esta vez cumplir con mi ingenuidad,
Seremos cómplices en pena, desdichados y aturdidos...
estupefactos ante lo insensato,
sensibles a los desgraciados,
que como vos y yo han perdido el rumbo.
Es tu turno, de saldar las cuentas,
es tu turno, de hacerme soñar,
es tu turno, de llevarme a dormir...
el sueño eterno en tu pecho,
que dure poco y más,
o todo el infinito intervalo,
de la cuenta incesante,
de cada uno de tus lunares.
martes, 3 de julio de 2007
V
Se oculta la verdad,
Vistiéndose de obviedad,
Se pasa por alto al querer mirar,
A veces hay que tratar de no ojear,
Para a plena luz empezar a ver,
Lo que en la oscuridad parece
Protegerse de resquebrajarse en un suspiro.
Secretos inundados de mentiras,
Y no es la verdad que estamos buscando,
Pues ella está llamando en cada momento,
Y en cada espacio levantando las manos
Y como ahogada tratando de evidenciarse,
Menos tomarla por el frente y dejarla ser,
Más nos obstinamos con impactarla
Contra un espejo que sólo devuelve
Lo imposible de ver.
Lo inasible se hace oír,
Lo observable se deja sentir,
Lo inaminado vuelve a tomar el timón,
Y sin rumbo a cualquier lugar,
Culminar en el final de que
La verdad está siempre ahí.
Para quien la quiera asumir.
Vistiéndose de obviedad,
Se pasa por alto al querer mirar,
A veces hay que tratar de no ojear,
Para a plena luz empezar a ver,
Lo que en la oscuridad parece
Protegerse de resquebrajarse en un suspiro.
Secretos inundados de mentiras,
Y no es la verdad que estamos buscando,
Pues ella está llamando en cada momento,
Y en cada espacio levantando las manos
Y como ahogada tratando de evidenciarse,
Menos tomarla por el frente y dejarla ser,
Más nos obstinamos con impactarla
Contra un espejo que sólo devuelve
Lo imposible de ver.
Lo inasible se hace oír,
Lo observable se deja sentir,
Lo inaminado vuelve a tomar el timón,
Y sin rumbo a cualquier lugar,
Culminar en el final de que
La verdad está siempre ahí.
Para quien la quiera asumir.
lunes, 2 de julio de 2007
IV
Desgastados los reclamos de una vida sin acentos,
Desbastados los andamios de una muerte sin presagios,
Es que cada tanto se imagina el alma ingenua
Las palabras que la razón le prometió,
Se revuelca enfurecida en su propia rabia
De haber sido crédula y creer lo increíble,
Que ante los ojos le vendió,
Aquella irracional y contradictoria,
Paradójica y sobretodo insensata,
Llamada razón, que no piensa,
Se deja pensar por lo impensable
Que la atrapa en las redes del sin-sentido,
Y no puede más que abstenerse de no parar,
de no poder frenar y afrontar,
la razón de no poder dejar de pensar.
A veces es sólo mover el pie izquierdo
Y la visión se habrá bifurcado para siempre.
Desbastados los andamios de una muerte sin presagios,
Es que cada tanto se imagina el alma ingenua
Las palabras que la razón le prometió,
Se revuelca enfurecida en su propia rabia
De haber sido crédula y creer lo increíble,
Que ante los ojos le vendió,
Aquella irracional y contradictoria,
Paradójica y sobretodo insensata,
Llamada razón, que no piensa,
Se deja pensar por lo impensable
Que la atrapa en las redes del sin-sentido,
Y no puede más que abstenerse de no parar,
de no poder frenar y afrontar,
la razón de no poder dejar de pensar.
A veces es sólo mover el pie izquierdo
Y la visión se habrá bifurcado para siempre.
sábado, 30 de junio de 2007
II
¿Qué me mira ese ojo en el vacío?
¿Qué me refleja ese espejo en la agonía?
¿Qué me devuelve en un pestañar?
Su mirada, mi sitio, sus ojos, mi sendero.
Su iris mi arco, su pupila mi puente.
Su pasadizo profundo, mi perdición.
Es que cuando su rayo me penetra,
Me absorbe en un silencio,
Me subsume en un eco,
Me va,
Me voy,
Me bastó.
¿Qué me refleja ese espejo en la agonía?
¿Qué me devuelve en un pestañar?
Su mirada, mi sitio, sus ojos, mi sendero.
Su iris mi arco, su pupila mi puente.
Su pasadizo profundo, mi perdición.
Es que cuando su rayo me penetra,
Me absorbe en un silencio,
Me subsume en un eco,
Me va,
Me voy,
Me bastó.
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